Canela en el café
Sí, el olor era a canela. Ese era el nombre que tenía para mí. Nos vimos sin reparar demasiado en nuestras presencias entrecruzadas, la satisfacción venía por el aroma, el amor venía sudado por la piel… Yo estaba ya en casa, reviviendo la mirada suya sorbiéndome… Puse un poco de agua para hacer café sin dejarla hervir, un par de cucharadas de café arábica, recién molido, una más para el agua casi punto de hervir… el olor era lisonjero, como su sonrisa morena que …



